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A pedal en Bolivia

Puno-La Paz

Día 1

Después de no haber cicleado durante un mes, salimos de Puno el 1 de agosto. Tras arreglar a la Sinchiwarmi y a la Chuquirahua (bicis), salimos de Puno a las 10h30. Pedaleamos a lo largo del Lago Titicaca, avistando los volcanes que rodean La Paz. La idea era llegar a Ilave pero el camino es plano, y nos encontramos con una que otra cuesta así que decidimos avanzar más y llegamos a Juli, un poblado a 90km de Puno. Teníamos una energía y fuerza deslumbrante!!!

Juli es una ciudad pequeña, con varios templos religiosos antiguos. Al llegar parecía que iba a caer una tormenta por lo que decidimos pagar un hotel. Caímos redondas en las camas y felices tras retomar las bicis. Al día siguiente salimos rumbo a Copacabana.

Día 2

Empezamos la ruta con una subida pequeña y después una gran bajada que hizo que mi llanta explote, solucioné el problema con un tubo viejo y seguimos. hubo pequeñas subidas y después travesía. El paisaje hermoso, seguimos bordeando el Lago Titicaca. Llegamos a la frontera a las 16h00, y Mari tuvo que pagar una multa administrativa ya que se excedio de los tres meses que le dieron. Estábamos muertas de cansancio tras el fuerte viento. Comimos algo e hicimos migración. Para variar, la Mari se se peleó con un funcionario de migración.

Cruzamos la frontera con Bolivia muy tarde, con un mix de sentimientos, tristeza por acabar la aventura en Perú, pero con ansias de vivir la nueva aventura en Bolivia!!! Llegamos a Copacabana a las 19h30. Nos dijeron que era una ciudad tranquilita, pero estaba repleta de gente, de danzas, de musica, de petardos…por lo que eran las fiestas patrias (fiesta de la Independencia). Pedimos refugio en la policía, pero debido a ser día festivo no nos dieron lugar por lo que tuvimos que pagar un hotel.

Día 3

Nos quedamos en Copacabana un día más porque la Mari tenía sobrecarga muscular. Descansamos, paseamos, conocimos la maravilla de catedral y nos quedamos alucinadas con la cantidad de carros de todo el pais que venían para bendecir estos por los curas.

Día 4

Salimos a las 11h00 de Copacabana. Empezamos la jornada con una buena subida, siempre acompañadas  de un paisaje impresionante del Lago Titicaca y de la ciudad de Copacabana.

Cruzamos las montañas a más de 4000 msnm, con mucho viento y frío. La mayoría fue subida de 3%, rodeando el Lago. Después, llegamos a San Pedro de Tiquina, debido al viento fue imposible cruzar el estrecho y nos dijeron que teníamos que esperar una hora para esperar que las olas del Lago bajen.

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Almorzamos y cruzamos el estrecho rumbo a San Pablo de Tiquina a las 15h30. El cruce en bote fue de pelicula de aventura. Estábamos en el mismo bote que un bus que se balanceaba sin parar. Estábamos amarradas del carro y de las bicis, con miedo de saltar al agua gelida! Fue sólo un cruce de 1km por suerte! Debido a la hora, quisimos acampar ahí. Ibamos a quedarnos en dónde la policía, sin embargo, fuimos más allá a buscar un buen lugar para acampar.

Encontramos un hermoso lugar de acampada con la vista al Lago y los andes. Al final hicimos 44km. Esa noche nos dimos cuenta de la buena calidad de nuestra carpa Quechua ya que dormimos bajo una intensa lluvia y truenos!!!

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Día 5

Partimos a las 9h00 rumbo a la Paz, la mayoría de la ruta fue bajada y travesía, llegamos a El Alto, y cruzamos la ciudad en el teleférico hasta La Paz.  Teníamos 100km de ruta.

Sucre-Potosí

Salimos de Sucre el 05 de septiembre de 2018. Fue una despedida triste con la familia que nos acogió. Cuando viajas son pocas las veces que te sientes en un lugar como en casa, pero nunca por las cosas materiales, sino por el amor familiar. Sin duda, en Sucre, nos sentimos así. Una ciudad que una vez más nos enamoró, al igual que su gente. Nos brindaron hermosos espacios para dar talleres en la Universidad de San Francisco sobre violencia y comunicación, tuvimos entrevistas enriquecedoras con las Juanas y con activistas feministas como Gaby, vocera de la campaña del aborto, legal y seguro en Bolivia; y nos invitaron a diferentes radios.

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Día 1

La salida fue a medio día, entre despedida y despedida. Nos esperaban 58km hasta Millares, tras no haber pedaleado durante un mes. Llegamos a Mosoj Yajta a la 13h00, fueron 18 km de travesía, con un sol infernal. Paramos a comer algo y a la 13h30 continuamos. Cruzamos pueblos pequeños, el paisaje es árido y el sol nos quemaba y sofocoba.

En Pulki paramos en una casita a pedir agua. El descenso continuaba. La mayoría de la ruta es travesía, hay subidas, pero no tan inclinadas, y con el calor las bajadas se disfrutan hasta el punto que te arrancan una gran sonrisa.

Tras pedalear 3 1/2 horas, y entre paradas y refrigerios de 2 horas, llegamos a Millares a las 17h30 con dolor de cabeza por la insolación. En el centro de salud del pueblo nos dieron posada para armar la carpa. Nos preguntaron que si seguiamos los pasos del Ché!

Día 2

El 06 de septiembre, nos despertamos, arreglamos la carpa y las bicis, desayunamos y salimos rumbo a Betanzos, el médico del hospital nos advirtió que desde El Retiro teníamos una buena cuesta.

Salimos para realizar la ruta de 53km a las 9h00. Paramos en el primer pueblo a comprar refrigerio y la comida para el lunch (un queso de chivo -cabra- riquísimo!!!). Los primeros 12km son puras cuestas, no tan largas, unos cuantos tramos de planos y una súper bajada hasta el río El Retiro Bajo.

Después de ello, empieza la buena subida de 16km, la inclinación de 5-6%. El clima es seco y la temporada de calor insoportable, toda la subida estuvimos expuestas al sol. Pedimos agua a los carros que pasaban unas cuantas veces. En ningún momento de la subida encontramos un spot de sombra para comer el Lunch, así que paramos 30 min a almorzar en medio de la sequía.

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A las 15h30 coronamos la cuesta, tanto Mari (desde ahora en adelante la cuñapita) como yo estábamos con insolación y deshidratadas. Continuamos 10km más, hasta el pueblito Sijllani, donde decidimos parar. Llegamos a las 16h30.

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Después de coronar la cuesta, la ruta es de planos, falsos planos con poca inclinación y alguna bajada. En el pueblo con acogieron en la escuelita. Es un pueblo en donde sólo hay una tienda por lo que tuvimos que cenar lo que había en esta (leche evaporizada -imbebible- y un pedazo de pan de dulce).

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Día 3

El 07 de septiembre, salimos rumbo a Potosí, nos esperaban 63km. Partimos a las 8h30, la ruta hasta Betanzos es travesía, eran 16km, paramos a desayunar y luego continuamos. Toda la ruta hasta Potosí es de falsos planos y subidas, pocas bajadas. Fue ciclear desde los 3400 a los 4000msnm con pura pampa.

El sol nos acompañó todo el viaje, hubo viento pero soportable para el pedaleo. Llegamos a la ciudad de Potosí a las 17h00, cruzar la ciudad fue un caos, sobre todo por el tráfico.

Potosí-Uyuni

En Potosí nos quedamos 5 días. Conocimos la realidad de las minas, la situación precaria en la que vive la gente por falta de oportunidades (siendo una de las pocas las minas), el grado de contaminación de la ciudad y su historia a través del Museo Casa de la Moneda y los barrios coloniales del Centro Histórico.

En un principio pensamos quedarnos sólo el fin de semana, pero la cuñapita estuvo muy enferma, así que decidimos parar a descansar hasta que se recupere. El diagnóstico de la doctora fue que el airecontaminando de Potosí, la sequedad y la altura fueron la causa de su tos seguida. Imagínense el nivel de contaminación de la ciudad.

Algo que nos llamó mucho la atención fue ver a muchxs perritxs abandonadxs, y todxs con conjuntivitis debido al aire contaminado por las minas del Cerro Rico. Además, en la Casa de la Moneda nos contaron que la mayoría de personas que habitan en Potosí, a causa del ambiente usa lentes.

Y bueno, con todo el aprendizaje de la ciudad y la buena vibra de la gente que conocimos partimos el jueves 13 de septiembre rumbo a Uyuni.

Día 1

Nos levantamos súper animadas, desayunamos en el hostal y empezamos a alistar a la Chuqui y Sinchi. Entre alistar todo, arreglarnos y despedirnos de la gente en el hotel, salimos a las 11h30. La ruta que nos esperaba era de 50 kilómetros.

Como siempre la salida de ciudades es complicada, entre los carros que nos pintaban, los semáforos, el smog y la gente lanzándose a la calle, salimos de Potosí a la vía principal a Uyuni. La cuñapita infló sus llantas y continuamos.

A pesar de estar a unos 4 kilómetros lejos de la ciudad, se siente el aire contaminado. Iniciamos con una subida hasta el peaje, la subida es de 2% y aproximadamente 6 kilómetros. Después tuvimos un buen trecho de travesía. Y empieza nuevamente una subida  progresiva, varía entre 2 y 4%.

Todos la ruta fue pedalear en la pampa a más de 3500 msnm, por lo que el paisaje es pajonal y mucho pero mucho viento. El viento nos detuvo el ritmo, y obviamente, hizo que la pedaleada fuera más dura debido a tener que hacer más fuerza para avanzar.

A los 27 kilómetros de Potosí empieza una bajada  con curvas, continuamente nos pasaron camiones y buses. Además, el viento era tan fuerte que la velocidad en la bajada fue leve y tuvimos que ir con cuidado porque el viento nos empujaba hacia los lados.

La bajada es de 6 kilómetros, y luego empieza una subida de 13 kilómetros. Antes de empezar la subida nos paramos a comer el lunch, una rica ensalada de papas, remolacha, huevo duro, cebolla y tomate.

Empezamos la cuesta a las 16h00, el viento empezó a ser más y más fuerte, la temperatura comenzó a bajar y los carros no respetaban. Coronamos la cuesta a las 17h30 y después bajamos 4 kilómetros hasta el pueblo de Agua de Castillas. La cuesta va de manera progresiva, pero los últimos 2 kilómetros son de 4%.

En Agua de Castillas nos acogieron en la Casa de Salud, en una habitación para pacientes con camita. En la noche salimos a cenar y regresamos inmediatamente por el frío. El pueblo está a 4065 msnm.

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Día 2

Nos despertamos a las 06h30, empezamos a montar el equipaje en las bicicletas y dejamos un carta de agradecimiento ya que nadie estaba en el centro de salud. Salimos a desayunar, pero no había restaurante abierto, por lo que desayunamos leche chocolateada con pan, queso y manjar.

Nos despedimos del pueblo de Aguas de Castilla a las 09h00 y empezamos la ruta. El objetivo llegar a Tica Tica a 75 kilómetros de distancia. El inicio de la ruta es plano y unas pequeñas subidas de menos de 1%. Después tuvimos una bajada de 1 a 2 kilómetros, aproximadamente, y después una subida de 2 kilómetros de 2%.

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Desde ahí casi toda la ruta es travesía con  subidas de 1 a 2 %, en la población de Pelca empiezan las subida más fuertes de 2 a 3 %. El paisaje de toda la ruta es árido, todo asfaltado, con carros pasando a altas velocidades y sobre todo el viendo de la pampa.

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El viento es más fuerte por la tarde. Por lo que después de comer nuestro lunch en un spot a 1 1/2 kilómetros de Pelca, la subida fue muy dura debido al viento. Los ventorrones nos desestabilizaban por lo que varias veces tuvimos que parar para que la bici no se diera la vuelta.

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A 7 kilómetros antes de coronar la cuesta tuvimos que pedir ayuda debido a que el viento no nos dejaba avanzar, además, que por el doble esfuerzo que estábamos realizando mi rodilla empezó a pronunciarse y sentía mi nervio inflamado.

Llegamos a Tica Tica y fuimos directo al Centro de Salud donde me inyectaron dicoflenaco y complejo B para el dolor. Preguntamos si nos podíamos quedar esa noche ahí. Nos dijeron que si, pero en el campo de afuera de las oficinas. Nos indicaron que estos días hay mucho viento y cae la helada, por lo que preferimos buscar otro lugar.

Preguntamos en la escuelita y nos dijeron que esperemos al portero, sin embargo, minutos después se acercó, muy amablemente un señor y nos ofreció posada en la escuela donde él trabajaba. Así que ahí nos quedamos esa noche, en un cuarto.

Día 3:

Después de las inyecciones para desinflamar, amanecimos con ganas de ciclear el último tramo hacia Uyuni. Preparamos las bicis, y fuimos a buscar en el pueblo algo para desayunar. Sólo hubo un restaurante abierto por lo que comimos café con sandwiche de huevo y tomate.

No teníamos nada para refrigerio ni lunch. En el pueblo de Tica Tica hay pocas tiendas así que compramos pan y unas galletas y llevábamos un tomate.

Salimos del pueblo a las 8h30, con un frío infernal. Nos avisaron que para el 14, 15 y 16 de septiembre, habian pronosticado fuertes vientos y que por la noche caería “la helada” es decir la temperatura alcanzaría a estar bajo 0°C.

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Empezamos la pedaleada, todo es pampa con subidas de máximo 1%. El viento fue el factor más extremo que tuvimos, sentíamos que no avanzábamos. El viento nos detenía, tuvimos que bajarnos de la bici varias veces esperando que el viento pasara. Nos dijeron que es la temporada.

El paisaje es impresionante, montañas de colores rojizos, plomos, amarillos, cafés. Llamas, alpacas y vicuña cruzando la carretera. Tuvimos la suerte de ver a tres venados. Después de los 30 kilómetros, la ruta empezó a ser más difícil por el viento, mi rodilla empezó a pronunciarse nuevamente, así que decidimos pedir ayuda a un carro que pasó.

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Orlando y Jaime, dos mineros que viajaban a la mina cerca de Uyuni, nos remolcaron hasta Uyuni. En el camino nos fueron contando de su duro trabajo y de su opinión política acerca del actual gobierno de Evo Morales.

Desde Pulacayo pudimos observar que empieza una cuesta de 3 a 4 % de desnivel. La cuesta es de 8 kilómetros y después hay una súper bajada hasta la población de Uyuni. Nos dio mucha pena no hacer la bajada en bici ya que el paisaje era impresionante, se distinguía a lo lejos el Salar.

Llegamos al pueblo, almorzamos y fuimos al hospital. Nada grave fue una inflamación del ligamento, con medicina y un día de descanso bastaba para recargar fuerza física y mental para salir a ciclear el Salar de Uyuni.

Travesía por el Salar de Uyuni

Día 1:

Salimos de Uyuni a las 11h30, dejamos algunas cosas de equipaje en un hotel. La idea fue ir con lo ultra necesario para la travesía por el Salar. Llevamos provisiones de comida y agua para los 4 días siguientes.

Inflamos las llantas y tomamos la carretera hacia Colchani. En el camino nos encontramos con una pareja cicloviajeraf francesaque habíamos conocido días antes, ellxs nos contaron sobre su travesía hacia la Isla Incahuasi y que un guía les avisó que en estos días haría fuertes vientos.

La ciudad de Colchani a 20 kilómetros de Uyuni, es el lugar de ingreso al salar. Existen pocos restaurantes y muchos puestos de artesanías. La mayoría de turistas pasan por este lugar antes de adentrarse al Salar. La ruta desde Uyuni es plana y nos hizo un fuerte viento.

La idea era llegar hasta Colchani, para al día siguiente salir temprano a Coqueza. Al llegar a Colchani buscamos un lugar para almorzar, pero los únicos dos lugares ya no tenían nada en cocina; preguntamos a una señora si no le sobraba algo y nos dijo que nos podía dar un plato con huevo.

Comimos un rico almuerzo de quinoa, con ensalada de col y un huevo. Y después fuimos a tomar un café con galletas en el pueblo. Hace algunos meses una pareja de cicloviajerxs argentinxs que conocimos en Puno nos hablaron de un señor llamado Leonardo que hospedaba a ciclistas en la entrada del Salar.

Así que salimos en busca de Leonardo, empezamos a ciclear hacia la entrada del salar y sólo había hoteles abandonados. Así que nos atrevimos a preguntar en el Hotel de Sal (hotel caro de la zona) para ver si tenían algún espacio para poner la carpa, la recepcionista nos dijo que no, pero el maestro de obra (persona que dirige la construcción del hotel) nos dijo que nos podía dejar un espacio para poner la carpa.

Esperamos hasta las 7pm, cuando terminaron de trabajar las personas constructoras y fuimos a buscar al jefe de obra para que nos deje armar el camping, de repente lo buscamos por todo lado y no estaba, preguntamos en la recepción y nos dijeron que, lamentablemente, la administradora no había autorizado. Nos hicieron esperar tres horas, sin decir nada!!

Salimos en busca de algún lugar para dormir, acampar a la interperie en ese sector era riesgoso, fuimos a un hotel del frente llamado Cristal Samaña, es un hotel que desde el inicio es muy lujuso con una estructura autóctona de sal y boliviana. Preguntamos a la administradora si tenía algún sitio para acampar, nos dijo que no, pero al vernos desesperadas, la chica muy amablemente nos dijo que nos dejaría una habitación.

No podíamos creer tanta gentileza por parte de ella, el hotel es maravilloso, tiene una decoración artística. Estábamos muy muy agradecidas con ella.

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Día 2:

Creo que fue una de las noches más cómodas del viaje, dormimos con edredón de plumón, sábanas completamente limpias y un colchón súper cómodo. Nos levantamos, nos bañamos en agua caliente y desayunamos en el hotel.  Creíamos que era el mínimo gasto que podíamos hacer por todo lo que nos dieron.

El desayuno fue espectacular, una combinación deliciosa. Después de desayunar, alistamos las bicis y nos fuimos hacia el cruce para empezar la ruta. Desde la entrada al salar, en el cruce la distancia hasta Coqueza eran 83 kilómetros.

Los primeros 5 kilómetros hasta guiarnos fue ir buscando las huellas de las ruedas de los carros e irnos siempre guiando por el volcan Tunupa que se veía desde lejos. Tanto la cuñapita como yo pensamos que el trayecto sería plano, pero no fue así, todo el trayecto es lleno de baches, irregularidades por la sal, muchas grietas y mini pozos de agua.

El paisaje es hermoso, se ven montañas alrededor y de frente el Tunupa. En todo el trayecto nos topamos con un solo carro, ya casi al final, así que fue bueno llevar provisiones de agua. Nuestras bicis no tienen suspensión por lo que el dolor de espalda y brazos fue continuo.

Durante el trayecto hicimos algunas pausas, para tomar agua, comer el refrigerio, tomar fotos, relajar la espalda y sobre todo ver en el GPS si estábamos en el lugar correcto. En todo el camino se miran diferentes huellas de carros, y si tomas una por equivocación te aleja mínimo 3 kilómetros del camino correcto.

Nos pasó varias veces esto, lo que hacía que nos paráramos, chequearamos en el GPS y regresáramos al camino, atravesando los montículos de sal. A la 13h00 nos detuvimos a comer el lunch, tomamos algunas fotos y continuamos.

La velocidad a la que íbamos era de promedio de 10 y hasta 17 kilómetros por hora, dependía mucho de las irregularidades. Cicleando vimos el hermoso atardecer y como se ocultaba en las montañas, reflejando unos colores preciosos que nos dejaron impactadas, tomamos algunas fotos y seguimos.

Los últimos 10 kilómetros lo hicimos con poca luz, así que a los 5 kilómetros prendimos las linternas, veíamos ya las casitas de Coqueza más y más cerca. A menos de 400 metros de distancia del pueblo, frenamos a raya  ya que nos dimos cuenta que frente al pueblo había una pequeña laguna que dividía el pueblo del salar, asustadas empezamos a buscar una salida, pero no encontramos.

Justo pasó un vehículo, pedaleamos a toda velocidad hacia el vehículo pero no paró. Así que, decidimos acampar en un monumento frente al pueblo. Habíamos cicleado casi 8 horas en movimiento y 3h30 de pausas, por lo que llegamos armamos la carpa, cocinamos pasta, comimos y nos metimos a dormir.

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Tanto mis pies como los de la cuñapita, no se calentaban, intentamos ponernos muchísima ropa para pasar la noche fría en el Salar de Uyuni.

Día 3:

Pasamos una noche fría, nos despertamos con el sol, teníamos poca agua así que hicimos un café y una avena. No pudimos lavar la olla así que todo con un poco de sabor a la cena de la noche anterior.

Decidimos hacer día de descanso en el pueblo de Coqueza, pero antes teníamos que ver cómo cruzar ese pequeño riachuelo que separaba el salar del pueblo. Como les conté, la noche anterior vimos que la llanta de un auto se hundió hasta la tercera parte, por lo que pasar con las bicis iba a ser dificultoso.

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Empezamos a gritar a unas personas que vimos de frente y nos dijeron que no sabían porque eran turistas (hubiesen preguntando a alguien más). Mientras recogíamos las cosas del camping, vimos a un carro que se acercaba por lo que fuimos corriendo a preguntar.

Era una pareja inglesa que viajan en una van, su nombre es mowgly.tours, van viajando ya más de 4000 kilómetros, nos indicaron que no querían cruzar a Coqueza porque sus llantas se les dañarían, por lo que sólo nos indicaron que de frente al Thunupa, al lado derecho había un paso a 9 kilómetros de distancia de donde nos encontrábamos.

Así que decidimos ciclear hasta el pase. Después de 20 minutos de cicleo, vimos un pase más angosto del río, por lo que decidimos cruzar por ahí. A la cuñapita se le ocurrió la idea de cruzar sin zapatos para no tener frío después en los pies.

Cruzamos el mini riachuelo, esa parte estaba más sólida, sin embargo, al cruzar se siente como si se hundiera. Era un lodo de color marrón y negro, en medio del cruce la cuñapita tuvo pánico, así que cruzamos juntas. Al llegar al otro lado, nos pusimos los zapatos y vimos que había una rocas y pensamos que el camino que se veía de frente estaba cerca.

Empezamos a arrastrar las bicis en sembríos de quinoa, por más de 3 horas. Hasta que nos dimos cuenta que la carretera estaba a más de 500 metros, y que estaba demasiado duro empujar la bici en un terreno arenoso que se enterraba. Además, vimos el pueblo de Ayque a 200 metros, pero eran sólo 3 o 4 casas. Decidimos regresar a la orilla del otro lado del Salar y caminar hasta Coqueza.

Al regresar, nos encontramos con una señora del pueblo de Ayque, ella nos dijó que en Coqueza hay restaurantes y alojamiento y que en Ayque no hay. Así que retornamos y empezamos, nuevamente, a empujar la bici, cruzando riachuelos y montículos de hierba.

Llegamos a las 15h00 a Coqueza, después de haber cruzado el riachuelo en 5 horas, enlodadas y deshidratas porque no teníamos agua. Llegamos y buscamos comida y agua. Al llegar nos encontramos con un grupo de viajerxs, una chica española, un español y un ecuatoriano. Conversamos sobre el viaje, cuando se acercó Yohei (nuestro amigo cicloviajero japonés que lo conocimos en Potosí). Qué emoción!!!

Fue un gusto verlo, nos dijo que se estaba quedando en el Hotel Tonupa así que fuimos donde él y después en busca de comida. No había ningún restaurante abierto, nos dijeron que la comida se hacía bajo pedido en los hoteles. Así que tuvimos que almorzar huevo con pan y tomate. Teníamos tanta hambre!!

Estábamos tan cansadas de la travesía del mini riachuelo, que comimos, descansamos, salimos a comprar galletas, frutas, agua y leche con chocolate y a dormir.

Día 4:

Descansamos súper calientitas, desayunamos, alistamos las bicis y salimos junto a Yohei rumbo a la Isla Incahuasi. Paran nuevamente cruzar el riachuelo pedimos ayuda a un guía del hotel, quien nos cruzó las bicicletas de una en una en su carro. Es un súper guía que hace tours en el Salar de Uyuni, aquí les dejo el contacto (Rosemery Tour: +591 72367401).

Cruzamos las tres bicis y empezamos la ruta. El recorrido no tiene nada que ver con la ida de Colchani a Coqueza, son 37 kilómetros, con una pista plana, tal cual como me imaginaba en un principio que sería todo el Salar. Pensamos hacer 4 horas, sin embargo, llegamos en 2h30 a la Isla Incahuasi.

Cuando llegamos, había mucha gente, así que nos hicimos unos sándwiches para el almuerzo, Yohei se preparó un buen spaghetti. De repente se acercó Alfredo, el primer habitante de la isla quien nos comentó que él tiene un libro donde han firmado todas las personas cicloviajeras que pasan por la isla. Encantadxs firmamos en el súper libro.

Mientras escribíamos en el libro, se acercaron unos estudiantes de un colegio que nos pidieron ser el jurado de un concurso de baile. Fue muy divertido pasamos como 3 horas viendo sus bailes, la que más nos llamó la atención fue la vuelta de los bailes típicos de los 9 departamentos de Bolivia, con su respectivo traje.

Después de que culminó el concurso, subimos a la isla para observar la vista panorámica. Es una caminata de 10 minutos máximo. Y la vista es genial de todo el Salar. Hubo varias personas turistas tomándose fotos, así que esperamos a que poco a poco se fueran para captar las mejores imágenes. La cuñipita estaba feliz sacando fotos con su cámara.

La gente empezó a bajar, nosotrxs también, yo me adelanté para ver el atardecer desde el tope de Salar, mientras que la cuñapita y Yohei se quedaron arriba tomando fotos. El paisaje es increíble!!

Como sólo almorzamos sandwiches, pedimos comida en el restaurante de Alfredo, quien junto a su esposa Aurelia nos prepararon un rico arroz con huevo, ensalada y papas. Comimos lxs tres con mucha hambre, mientras Alfredo nos contaba lo a gusto que estaba con el gobierno de Evo Morales, y los grandes cambios hacia la población campesina.

Nos despedimos de la pareja después de un rico café y acampamos dentro de museo, para no morir de frío en la interperie.

Día 5:

Hasta la entrada del Salar teníamos 69 kilómetros planeados. Tuvimos que levantar la carpa antes de que la gente empiece a llegar al museo, así que salimos corriendo del museo a las 7h00. Desayunamos y hasta hacer unas tomas para el próximo vídeo de las Serendipias, salimos casi a las 11h00.

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Empezamos la pedaleada, los primeros 20 kilómetros son planos y poco irregulares. Después, empiezan caminos con muchos huecos, irregularidades y es difícil pedalear, sobre todo por los saltos continuos que dábamos. La cuñapita y yo no tenemos suspensión así que se siente más duro.

Yohie, la cuñapita y yo fuimos a buen ritmo. A los 30 kilómetros paramos a almorzar, teníamos hambre así que cocinamos una rica pasta.

Continuamos con la ruta los 39 kilómetros que pasamos. La ruta es con mucha irregularidad y sobre todo hay varios caminos que te confunden por donde ir, nos guiamos por las indicaciones de MapsMe. La confusión también se da por tantos carros que vienen de diferentes direcciones, claramente esa ruta si era transitada.

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Llegamos a las 18h00 al monumento de Dakar, nos tomamos fotos con las banderas y seguimos rumbo a Colchani. Llegamos a Colchani a las 18h45 súper súper cansadxs y con mucha hambre.

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Terminamos el recorrido del Salar con gran satisfacción, por conocer sus paisajes, su magia de ciclear sobre él, su historia, su gente y sobre todo por haber compartido lxs tres una linda aventura más!

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